eso es el principio del verano, que bien que en fin llegó! mientras tanto el señor esposo se está afeitando en el baño para no aparecer como una versión nueva de hombre de lobo estoy en el balcón con mi café y tres croisant-citos disfrutando el ruido del silencio que acompaña el calor. un vecino al lado derecho de unos cincuenta y algo está haciendo lo mismo, solo con más ropa. y como estámos aquí y die gelegenheit ist günstig, voy a empezar un tema interesante de repetida polémica entre mi y el mejor esposo del mundo cada vez que empieza el verano – el afeitado debajo de la axilas. es decir, mis axilas.

cuando joven nunca me he preocupado del tema – donde no hay pelos no hay problema pero eso cambió bruscamente a los 13, 14 cuando me daba cuenta que primero si tengo pelos y segundo son clasificados un problema. sin embargo, el afeitado de los pelos de las piernas para mi son un hecho indiscutible. aunque mi papa piensa que unos pelos en las piernas de una mujer solo la hacen más interesante (mi mama nunca ha sido de la misma opinión) yo no lo comparto y cumplo con buena cara con mi deber de cortarlos hasta la desaparición.  pero el pelo debajo de las axilas no me parecia tan dramatico por que tengo pocos y se ven vulnerables y suaves. Pero la adolescencia es despiadada. Así que me afeité los pelos como todas las otras monas, discutí sobre el mejor metodo y entraba en pánico ante de la primera sombre oscura que indica que van a volver pronto.

Pero saben que? Más vieja,  empezaba de dudar si eso es el camino correcto. Al fin y al cabo, cual es la idea de cortarse dicho pelo si es natural? porque tengo que obedecer yo a un ideal de mujer dictada por una sociedad que se cree feminista pero declara a las pocas mujeres que dejan su pelo unas pobres lesbianas que no han capturado un hombre y por protesta se fueron al otro lado? Pero como sea, la carne es débil y seguí afeitandome para no caer afuera de la vida social.

Hasta una dia, en la cafeteria de la uni con mis amigas y una chica guapa y capriciosa desconocida tomé partido. Una de mis amigas, eso sabia de fuente segura, no se afeitaba nunca. estabamos hablando de belleza y sus trucos y dicha cabrita capriciosa estaba pelando a las chicas que no se afeitan y que feito se ve etc. Sentiendo como mi amiga estaba haciendo cara de poker decidi de no crack down bajo de la presión y dije algo. ni me acuerdo que pero como resultado todo el circulo me estaba mirando a mi como a una pobre loca imaginandose mis supuestos penachos de pelos (que no tenia!) – incluso la mismisima amiga!! el miedo a opionión pública era mas fuerte que la verdad.

así que el estado triste del asunto es que nosotras mismas mujeres nos estamos heterocontrolando las axilas – yo tengo mucho mas miedo al juicio de cualquiér mujer que a lo que puede pensar un hombre por que tengo la sospecha que en el fondo a los hombres les gustan estos pelitos lindos de los cuales hablo a tan gran escala.

ahora, cada principio de verano estoy en la duda – dejo mis pelitos que se han cultivado tan naturalmente durante el invierno bajo de chalecos y me pongo cada día de playa o piscina a las miradas criticas y burlas de mis compañeras o renuncio a la presión y me afeito no más. hasta ahora siempre he renunciado – muy al sufrimiento de mi querido señor marido quien – con toda razón – argumenta que no puedo ser tan feminista si todavia me preocupo de estos antiguos medios de control sobre la feminidad misma (en el mismo contexto, hablando de eso, el suele incluir los sujetadores).

si se pregunten como es el status quo, todavia estan los pelos. lo voy a meditar un rato más. y mientras tanto pintar mis uñas..